Primer aniversario de la pascua de Sor Attiliana Durigon Tonon


Crónica de una huella imborrable:
Comunidad conmemora el primer aniversario de la pascua de Sor Attiliana Durigon Tonon
 
Con profundo sentimiento de cariño, gratitud y fe, la comunidad educativa del Colegio Santa María de los Ángeles (Santiago de Chile), perteneciente a las Religiosas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón, se reunió para conmemorar el primer aniversario del encuentro con el Padre de nuestra querida Sor Attiliana.
Las jornadas de recuerdo estuvieron marcadas por la oración, el agradecimiento por su legado y el firme compromiso de continuar su obra evangelizadora.
 
Una Eucaristía para celebrar su vida y legado
El pasado viernes 10 de julio, la comunidad escolar se vistió de oración en una emotiva Santa Misa. La celebración contó con la participación de un numeroso grupo de profesores, el equipo directivo, las religiosas de la comunidad, padres, apoderados, exapoderados, alumnos, amigos y laicos asociados.
La liturgia fue presidida por el Padre Istifanus Sheyin, sacerdote diocesano nigeriano, quien de manera inspirada por el Espíritu Santo conectó las lecturas de la misa y la espiritualidad del Sagrado Corazón con el testimonio de vida de Sor Attiliana.
Durante su homilía, el Padre Istifanus compartió reflexiones que resonaron profundamente en los asistentes:
 
El consuelo en la separación: «El Sagrado Corazón nos recuerda que el amor de Dios nunca muere; continúa abrazándonos incluso cuando experimentamos el dolor de la separación y de la pérdida. En la primera lectura, el profeta Oseas nos transmite la tierna invitación de Dios: «Vuelve al Señor, tu Dios.» Dios perdona, sana nuestras heridas y nos devuelve la vida. Esa es la esperanza que hoy sostiene nuestro corazón mientras recordamos a la Hermana Attiliana».
Un legado que transforma vidas: «Damos gracias a Dios por el regalo de su vida, por su generosidad, su optimismo y el profundo amor que tuvo por este colegio. Las obras materiales y las mejoras que impulsó son importantes, pero aún más valiosas son las innumerables vidas que tocó con su bondad, su cercanía, su fe y su alegría. Ese es el legado que verdaderamente refleja el Corazón de Cristo».

Formar corazones a imitación de Jesús: «No fue simplemente una directora; fue una verdadera educadora que construyó una comunidad. Trabajó incansablemente para mejorar este colegio, pero, sobre todo, invirtió su vida en las personas. Comprendió que la mayor obra de una escuela católica no es solo levantar edificios o alcanzar buenos resultados académicos, sino formar corazones que se parezcan al Sagrado Corazón de Jesús».
El sacerdote concluyó recordando que «el homenaje más hermoso que podemos ofrecerle hoy no consiste únicamente en recordarla con cariño, sino en continuar la misión que ella vivió con tanta fidelidad: servir con alegría, creer siempre en el bien que existe en cada persona y no cansarse nunca de hacer el bien”.

Un entorno lleno de recuerdos
Durante estos días de conmemoración, las dependencias de nuestro colegio fueron bellamente ornamentadas. Fotografías que retratan la trayectoria y la eterna sonrisa de Sor Attiliana, junto a flores y frases alusivas a su testimonio, acompañaron el caminar diario de estudiantes y funcionarios, manteniendo vivo su recuerdo en cada rincón.
  
Romería al Cementerio Metropolitano: Oración en el silencio del corazón
El sábado 11 de julio, los homenajes continuaron con un momento de profunda intimidad y recogimiento. Un numeroso grupo de laicos asociados a la congregación —todos exapoderados del movimiento que la misma Sor Attiliana fundó y asesoró con dedicación hasta el año 2023— realizó una romería al Cementerio Metropolitano de Santiago.
 
Acompañados por Sor Elsa Castillo Palavecino, el grupo visitó la tumba de la Congregación de las Religiosas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón, donde descansan sus restos. En un ambiente de fraternidad y fe, se rezó el Santo Rosario por el eterno descanso de su alma, se depositaron ofrendas florales, se entonaron cantos y cada asistente pudo conversar con ella en el silencio del corazón, agradeciendo su guía espiritual y su amistad eterna.
Un saludo de gratitud a la distancia
Desde este espacio institucional, enviamos un saludo lleno de afecto y comunión en la fe a la familia Durigon. Agradecemos profundamente el apoyo constante que siempre brindaron a la acción evangelizadora, educativa y misionera de Sor Attiliana en tierras chilenas. Su entrega familiar ha sido un pilar fundamental para los frutos que hoy nuestra comunidad educativa sigue cosechando.

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